Blog
¡Hola, bienvenidas y bienvenidos!
Os aviso que el relato de hoy es más largo de lo normal, ya que es una reflexión sobre una década completa, no sobre una situación puntual. Prometo ser más breve en mis siguientes escritos.
La semana pasada cumplí 49 años. Este año, después de apagar las velas y leer los mensajes, sentí la necesidad de detenerme, respirar y mirar atrás para ver el mosaico de mi vida: las experiencias y relaciones que me han moldeado.
Hoy me encuentro entre la mujer que fui y la que soy y siento que es hora de compartir mi historia, el viaje consciente que ahora vivo.
El juego de la vida: capítulos, niveles y puentes
Hoy en día percibo mi paso por la vida como un juego formado por capítulos.
El objetivo del juego de la vida es desarrollar niveles de consciencia más altos según vamos adquiriendo experiencia y habilidades en cada capítulo.
Cada capítulo nos presenta el contexto, las personas y los retos para evolucionar al siguiente nivel de consciencia.
Esta dinámica se repite capítulo tras capítulo hasta que aprendemos nuestras lecciones y desarrollamos las herramientas necesarias para avanzar.
Los capítulos solo se viven en el presente y las experiencias pasadas solo podemos mirarlas como referencia, pero nunca reescribirlas.
A lo largo de mi vida he pasado por muchos capítulos: algunos con alegría y expansión; otros con dolor, trauma y heridas que desconocía.
Durante décadas viví en modo de supervivencia sin ser consciente de ello. Normalicé dinámicas y relacionales tóxicas conmigo misma y con los demás porque mi mente condicionada solo percibía la vida así.
Vivía escondida detrás de máscaras protectoras y complacía a los demás, buscando pertenecer, encajar y sentirme a salvo. Pero por dentro me sentía profundamente inadecuada y sola.
Lo que no comprendía era que al querer ser todo para todos, traicionaba mi esencia. El amor que buscaba fuera nunca llegaría.
Si no te amas, no puedes amar ni dejarte amar.
Ofreces una versión irreal y sostenerla implica abandonar lo que eres.
Así, la vida comenzó a parecer una jaula. Durante mucho tiempo, sentí que mi vida no era realmente mía.
Las transiciones como portales de transformación
Ahora veo mis capítulos como casi desconectados, de libros distintos, siendo yo quien los une.
La alegría me enseñó a confiar en la vida y a expandirme.
El dolor, envuelto en duelo, culpa, ansiedad, miedo y rabia, me enseñó resiliencia, compasión, humildad y reflexión.
Hubo capítulos que deseé que fueran diferentes. Pero ahora reconozco que esos deseos solo eran apegos a mis defensas y a las historias que creé en mi mente para sentir control. Pero forzar el control nos quema por dentro.
Cada experiencia, "buena" o "mala", trajo una transición y transformación. Cada cambio me enseñó flexibilidad, adaptación y determinación para construir puentes hacia nuevos capítulos y niveles de consciencia, convirtiéndome en alguien diferente.
Muchas personas llaman "crisis" a los grandes cambios: crisis de media vida, de pareja, de amistad, familiares, de salud o de identidad. Para mí, "crisis" suena negativo, como si el cambio fuera malo.
Enfrentar desafíos duele, claro que sí. Pero somos nosotros mismos quienes creamos sufrimiento cuando resistimos el cambio o huimos de él.
La incomodidad, el duelo y la incertidumbre forman parte esencial de nuestro crecimiento personal y emocional. Solo haciéndoles frente podemos llegar a la aceptación, lo que las redes tanto publican como "soltar" o "fluir con la vida". Huir del dolor que trae el cambio es un esfuerzo fútil.
Por eso, en vez de "crisis" prefiero el término "transiciones vitales". Para mí, estos puntos de inflexión son oportunidades de transformación. Transitadas con consciencia, son puentes a nuevas formas de vida.
Cerrando un capítulo clave
Estoy cerrando un capítulo que empezó en 2015, cuando me mudé a Essex, Reino Unido, con mi familia. Ha sido una montaña rusa física, emocional y psicológica. Durante este tiempo:
- Me encontré socialmente aislada, embarazada y con un bebé en un lugar donde no conocía a nadie
- Pasé la lactancia de mi segundo hijo, durmiendo una media de tres horas por noche durante un año
- Viví una depresión postparto causada por un agotamiento extremo
- Construí un negocio próspero desde cero, lo sostuve durante tiempos de COVID para cerrarlo después, porque se había convertido en una prisión
- Salí de una relación profesional narcisista que casi me arruina económicamente, profesionalmente y mentalmente
- Afronté la pérdida de mi padre
- Viví años de un matrimonio en deterioro que me hacía sentir cada vez más insegura y anulada
- Superé graves problemas de salud que derivaron en una cirugía de urgencia y meses de tratamiento. Pasé por una recuperación física, mental y emocional larga y ardua. Realmente llegué a pensar que no iba a poder contar.
Comparto esto desde mi verdad, no desde el victimismo. Estas experiencias me han convertido en quien soy hoy. Ha sido un capítulo profundamente doloroso, pero también el más revelador y transformador de mi vida.
Ha sido en esta etapa cuando he hecho frente a mi sombra sin vergüenza ni miedo ni prejuicios. Cuando he aprendido a quererme y tratar con compasión todas aquellas partes de mí que antes había rechazado, reprimido o silenciado.
Por fin he comprendido que el propósito profundo de la vida no es la comodidad, sino la evolución: convertirnos en la versión más amorosa, generosa, íntegra y auténtica de nosotros mismos.
Lecciones aprendidas = herramientas adquiridas = ¡Siguiente nivel!
Aquí os dejo todo lo que he aprendido esta década a través de un dolor tan intenso que me rompió de la mejor manera posible. Antiguos mecanismos de defensa y patrones de condicionamiento en mí se disolvieron y mi ego se suavizó hasta parecer plastilina… volviéndose flexible y abierto a nuevas maneras de vivir la vida.
1. Aprendí a enfrentarme al miedo sin que me paralice:
· El miedo no es un enemigo, sino una señal de precaución que a veces se nos escapa de las manos.
· Hay que seguir a pesar de la inseguridad, porque es en la acción donde el miedo se transforma en coraje.
2. Comprendí que la vulnerabilidad, la honestidad y la integridad no son debilidades, sino los cimientos de nuestra fortaleza interior y que los límites no son barreras, sino actos de amor propio que protegen esos cimientos.
- Este capítulo transformó mi interpretación del amor y cómo se manifiesta en las relaciones con los demás:
· El amor es la energía creativa que vive dentro de cada uno de nosotros y solo puede proyectarse y ofrecerse libremente.
No es algo que se exija, se persiga o se negocie. Eso no lo considero amor, sino apego.
· El amor propio marca el tono de todas las relaciones sanas.
· Descubrí que querer complacer a los demás a toda costa erosiona nuestro autorrespeto. Pero nuestra validación interna y la autenticidad lo restauran.
· Llore aliviada al comprender que el duelo y la melancolía son formas de amor que no tienen dónde ir.
· Acepte que las personas llegan a nuestra vida por distintas razones. Pero solo quienes muestran presencia emocional están destinadas a caminar a nuestro lado.
· Comprendí que alejarse de alguien a quien amas, cuando no hay compatibilidad, es un acto de amor profundo.
4. Mi relación con el control también se transformó:
· Fluir con la vida no es dejarse llevar ni resignarse, sino aprender a jugar al juego de la vida con sabiduría.
· Hoy sé que soy cocreadora de mi vida, no una participante pasiva.
· Cuando me rechazan, confío en mi intuición y mi validación interna, aceptando que esas personas o situaciones no son para mí.
· Elegir autenticidad, a pesar de la opinión de los demás, es la mejor manera de atraer a personas y oportunidades que sí están en nuestra misma onda.
5. Mi mayor aprendizaje hasta ahora ha sido el control emocional que no es sinónimo de frialdad, sino de la capacidad de sentir plenamente sin ser gobernados por nuestras emociones. La felicidad no es alegría constante, sino armonía interna, coherencia emocional y confianza en uno mismo; pasé lo que pasé.
Los sentimientos reprimidos no desaparecen, crecen, se acumulan y terminan manifestándose en nuestras relaciones y nuestros cuerpos, como reactividad o enfermedad.
Y con todas estas herramientas puedo decir que este es mi año de integración. Es el que crea un puente muy importante a una línea de vida diferente.
Este año lanzo este blog y sigo expandiendo mi práctica de coaching de vida, CHI – Conscious Human Interactions, con programas de coaching de grupo que están por venir. Y al mismo tiempo estoy iniciando un proceso de divorcio, cocreando conscientemente una relación de familia basada en el amor fraternal y respetuoso con mis hijos y mi expareja tras 18 años juntos.
Aunque a veces parezca que no nos movemos, todos estamos en un proceso de desarrollo y progreso que continúa mientras estamos vivos. Porque somos seres perfectamente imperfectos, en constante evolución.
Nuestro espacio
Hoy siento la llamada de compartir lo aprendido para acompañar e inspirar a quienes están viviendo sus propias transiciones vitales.
Escribo con la esperanza de que este espacio nos inspire a transformar el caos en crecimiento y el dolor en liderazgo y resiliencia emocional.
Porque incluso cuando no vemos el mapa completo, cada transición contiene el potencial de la persona en la que estamos destinados a convertirnos y del futuro que cada uno deseamos crear.
Este blog es un espacio para historias de transición: las mías y las tuyas. Historias sobre cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con la vida.
Cada semana compartiré:
- Una historia personal o compartida de transición en este blog
- Un artículo complementario que explore el comportamiento humano detrás de ella (en Substack y Medium) que incluya reflexiones basadas en coaching, psicología e investigación y herramientas prácticas que se puedan aplicar a la situación de cada uno.
Si sientes la llamada de compartir tu historia, no dudes en escribirme.
Mi intención es que este espacio se sienta como una conversación entre amigas/os. Un recordatorio de que no tenemos por qué caminar solos por la vida. Solo necesitamos a la compañía adecuada.
Celebremos la vida como una experiencia asombrosa y repleta de posibilidades. Porque cuando crees en la magia que habita en ti, la vida empieza a volverse mágica.
Gracias por estar aquí y por leerme. Tu presencia y tu apoyo significan más de lo que puedo expresar.
Con amor incondicional y gratitud,
Ana G Ovejero
Fundadora de CHI Life Coaching
Una invitación al dialogo
Si estás atravesando una transición vital: divorcio, cambios de identidad, agotamiento, duelo, transformaciones relacionales o esa sensación silenciosa de que algo en tu vida ya no encaja, no tienes que hacerlo sola/o.
A través de CHI Life Coaching (Conscious Human Interactions) acompaño a personas que están listas para desarrollar su autoliderazgo y dejar de vivir en modo supervivencia. Te ayudo a salir de la confusión y a no sentirte atrapado/a para llegar a la claridad y poder diseñar conscientemente tu próximo capítulo.
Esto no va de arreglarte. Tú no estás rota/o.
Va de reconectarte contigo y recalibrar tu brújula interior, fortalecer tu resiliencia emocional y acompañarte a navegar el cambio con integridad y compasión.
Si esta historia te ha hecho eco, te invito a explorar el proceso de coaching individual conmigo, donde encontrarás un espacio seguro para ser escuchada/o de manera confidencial y neutral. Donde puedes expresar sin tapujos lo que realmente sientes y piensas. Y usar todos tus aprendizajes para llegar a ser quien quieres ser.
Aquí puedes solicitar una cita gratuita y sin compromiso: https://www.chi-lifecoaching.com/contact-us
A veces, una sola conversación consciente es suficiente para empezar a construir un nuevo puente.
Related Blog
Cuando la vida se rompe ...
A veces la vida se rompe sin avisar. Una enfermedad. Una pérdida. O esa revelación silenci ...
When Life Breaks Without ...
Sometimes life breaks without warning. An illness. A loss. A quiet realisation that the li ...
